Una imagen, más que mil palabras
Fusilaron a Txiki. Un pelotón de desalmados. Y a muchos miles antes.
Llenaron de cadáveres las cunetas riberas de Nafarroa. Los mataron por
pobres, por republicanos, por vascos, por socialistas… Mataron incluso a
los más honrados de entre los suyos, a los que se negaron a disparar contra
la población civil. Y fueron durante décadas el más sólido pilar en que
descansó la dictadura.
Supieron administrar el odio que generaban en forma de miedo, de terror.
«Capote, charol y cuero. Paso corto, mirada larga y mala intención».
Se intitularon beneméritos los que cultivaron el terror entre las buenas
gentes y ahogaron a Mikel Zabalza en una bacanal de tormento medieval. A
Lasa y Zabala les arrancaron las uñas antes de obligarles a cavar su propia
fosa. Ciñeron, en complicidad con los nuevos socialistas, el fajín de
general al sanguinario Galindo. Lograron la impunidad para quien dirigió el
asesinato de Santi Brouard. Se cuentan por miles los vascos que han padecido
su extrema brutalidad en los cuarteles del miedo. En Intxaurrondo, en La
Salve.
Hubo diputado vasco -del PNV, por más señas- que habló en el Congreso
español del escalofrío que le recorría el espinazo al pasar frente a la
taifa de Galindo. Y en Hernani abrasaron a dos insurrectos. En Morlans
acribillaron a otros tres. Gurutze Iantzi se les fue de un infarto en medio
del griterío de la tortura. Se vengaron de Etxabe en la persona de un
hermano indefenso. Falta papel para recontar los hechos que están en la
memoria de todos.
Ahora el Gobierno vasco los homenajea. Para escarnio de un pueblo que aún
los padece. Y hay que recurrir al «Romancero gitano» de García Lorca -otra
víctima- para que a nadie se le olvide que «tienen, por eso no lloran, de
plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y
miedos de fina arena».
¿Hasta donde están algunos dispuestos a bajar en caída libre?





Por un momento pensé que hablabas de ETA, hasta que vi lo de García Lorca ( en aquellos tiempos el nacionalismo apenas era algo anecdótico ) y comprendí que te referías a la Guardia Civil.
Vaya Tela!!…a la hora de torturar y asesinar, qué diferencia hay entre un Guardia Civil hijo de puta y un etarra??
Comment by yomismo — 08-June-2 @ 11:17 pm